Una pareja asegura que únicamente se alimenta de la “energía del universo”


¿Si tuvieras la solución para el hambre en el mundo, la compartirías? Un grupo llamado respiracionistas dice tener la respuesta a este problema y para otras enfermedades relacionadas con la alimentación: dejar de comer. O más bien, vivir del prana, una palabra en sánscrito que significa “aire inspirado” o energía vital. A parte del hinduismo, el concepto del prana aparece en muchas otras culturas. China, Japón y la Polinesia, todos tienen sus propias palabras para esta fuerza de la vida.

Los respiracionistas creen que una persona puede renunciar a los alimentos y el agua por completo y vivir puramente del prana, o “vivir de la luz o del aire”. La respiracionista más conocida es Jasmuheen, anteriormente llamada Ellen Greve, y que asegura ser la impulsora del movimiento respiracionista de hoy en día. Su Programa de Prana informa a seguidores para que se conviertan convertir a aerivorismo gradualmente: convertirse en un vegetariano comiendo los alimentos crudos como frutas, verduras, líquidos y luego, finalmente, el prana. Se reemplaza el alimento físico por el aire y la luz, así como el alimento metafísico. Y más personas de las que nos pensamos siguen las indicaciones de Jasmuheen, como un matrimonio que vive una dieta “libre de alimentos” y afirma que sólo come caldo de verduras o fruta algunas veces a la semana.

Vivir de la energía cósmica

Akahi Ricardo, de 36 años, y Camila Castello, de 34 años, que viven entre California y Ecuador, dicen que se han olvidado lo que se siente cuando uno tiene hambre y aseguran que los seres humanos pueden vivir únicamente de la “energía que existe en el universo y en sí mismos”. Camila, madre de dos hijos, incluso practicó el Prana durante un embarazo, comiendo alimentos sólidos en cinco ocasiones durante los nueve meses de gestación.

“Los seres humanos pueden vivir fácilmente sin alimentos, siempre y cuando ellos estén conectados a la energía que existe en todas las cosas y por medio de la respiración”, dijo Camila. “Durante tres años, Akahi no ha comido nada en absoluto y ahora sólo se alimentan de vez en cuando como si estuviéramos en una situación social o si simplemente quisiera probar una fruta. Con mi primer hijo, practiqué un embarazo Respiracionista. El hambre era una sensación extraña en mí, así que vivía plenamente de la luz y no comía nada. Mis análisis de sangre durante los tres trimestres eran impecables y di a luz a un bebé sano.”

Camila dijo que se siente más saludable y mucho más feliz como respiracionista, alegando que ha ayudado a regular su peso y eliminado cualquier síntoma del síndrome premenstrual. El matrimonio, que enseñan cursos de aerivorismo, afirman que su estilo de vida sin alimentos ha mejorado su salud y ha permitido gastar el dinero de los alimentos en otras cosas.

“Obviamente, nuestro coste de vida es mucho menor que la mayoría de las familias y nos ha permitido gastar nuestro dinero en cosas que realmente importan, como viajar juntos”, dijo Akahi. “Nos ha dado una idea clara de lo que queremos en la vida. Cualquier persona puede vivir una vida más respiracionista y sentir los beneficios. No se trata de no comer alimentos, se trata de entender la alimentación cósmica, la alimentación no sólo física, y vivir sin límites.”

Camila y Akahi se juntaron en 2005 y se casaron tres años después. Mientras viajaban por Sudamérica en 2008, descubrieron el aerivorismo a través de un amigo. La pareja ya era vegetariana y cambiaron a una dieta cruda, vegana y después solo se alimentaban de frutas. En marzo de ese año, después de preparase, Akahi y Camila emprendieron el proceso respiracionista durante 21 días.

En este proceso, durante los primeros siete días no consumieron absolutamente nada, excepto el aire. Los siguientes siete días un poco de agua y jugo diluido, y los últimos siete días diluyeron el jugo y agua.

“Fue un poderoso y un trampolín hacia la realización del potencial infinito que se encuentra dentro de nosotros”, continuó explicando Akahi. “Se nos llevó a explorar el aliento y su presencia en nuestras vidas, que nos muestra que fácilmente podríamos estar sin alimentos, siempre y cuando tengamos aire. Yo solía comer mucho, pero ya no tengo hambre.”

Ahora la pareja comer tres o cuatro veces a la semana “a lo sumo”, pero dijeron que no fuerzan a sus hijos a practicar el aerivorismo.

“Nosotros no tratamos de cambiarlos, que coman lo que quieran ya sea jugos, vegetales, pizza o un helado. Queremos que exploren los diferentes gustos y tener una relación sana con los alimentos a medida que crecen”, concluyó Akahi.

A pesar de ser totalmente imposible, esta historia se ha hecho viral tanto en las redes sociales como en los principales medios de comunicación. Son muchos los que creen en la práctica respiracionista y el Prana, pero este matrimonio reconoce que tienen alimentación calórica, comen verduras, jugos, manzanas y agua. Precisamente eso no es vivir del aire, y mucho menos de la “energía cósmica”.

¿Crees en la práctica respiracionista? ¿Es posible alimentarse de la energía cósmica? ¿O solo se trata de un movimiento sectario con la única intención de ganar adeptos?

 



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