Zozo el demonio de la Ouija

Son muchas las historias diabólicas de personas curiosas que se han sentado frente al mal llamado “juego” de la ouija. Algunos entraron en una espiral de obsesión y locura que terminó incluso con la muerte. Es una peligrosa práctica que nadie debería realizar y de la que, en realidad, poco se sabe.

Los escépticos piensan que la ouija manda mensajes que el propio grupo de personas sabe y expresa, quizás desde lo más profundo del subconsciente. La energía de una gran concentración por parte de los asistentes podría ser tal que el puntero podría llegar a moverse. Si juntamos estas dos suposiciones, tendríamos una lógica explicación al fenómeno de la ouija y, por lo tanto, sería algo completamente humano y producido por nosotros mismos.

Sin embargo, no son pocas las ocasiones en las que experiencias con el tablero evidencian que ha de haber algo más, que la ouija puede considerarse como una puerta de acceso a otro mundo, un lugar oscuro donde fallecidos y otros seres logran establecer contacto con nosotros. Si eso fuese cierto, estamos ante algo muy peligroso, ya que desconocemos a la entidad que establece un contacto directo con nosotros. Es como si dejáramos la puerta abierta de nuestra casa al irnos a dormir, sin importarnos qué persona desconocida puede entrar y con qué intenciones…

zozo

ZOZO, curiosa sílaba repetida, sin significado aparente, no es un nombre que hayamos escuchado antes y que surge exclusivamente de testimonios de personas que han hecho la ouija. Si el tablero se mueve y da respuestas que nosotros conocemos previamente o del subconsciente, ¿cómo es posible que exista una entidad que sólo parece existir a través de la ouija?…

Cuando escuchamos aterradoras experiencias en las que los jugadores de ouija afirman haber contactado con Satanás o celebres asesinos ya fallecidos, el subconsciente podría ser la respuesta. Tal vez, nuestros temores y mayores miedo se manifiesten en esos movimientos del puntero que se dirige de una letra a otra. Son personajes que conocemos y que todos nos asustaríamos muchísimo si creemos realmente que realmente estamos estableciendo un contacto espiritual con alguno de ellos.

Es entonces cuando ZOZO cobra más importancia de lo que parece, ya que las personas que han contactado con este singular ser no habían escuchado jamás sobre él… Por lo tanto, no puede ser objeto de una sugestión colectiva. Tal vez lo puede a llegar a ser ahora, pero durante mucho tiempo, muchas personas han reproducido su nombre con extrañeza al contar su personal experiencia sobre la sesión…

He aquí algunos de los muchos testimonios sobre ZOZO que uno puede encontrar por la red y que, en cuestión de muy poco tiempo, se han multiplicado más que nunca..

Durante mis experiencias con la Ouija, un espíritu en particular siempre hizo notar su presencia. Su nombre es ZoZo. Hoy en día, me niego a pronunciar siquiera su nombre, ya que creo que la mera pronunciación del mismo puede hacer que se manifieste.

Demasiadas veces como para contarlas, pretendió ser un buen espíritu desde el principio, o pretendía ser quien sea que yo tratara de contactar. Pero, con el tiempo, mostró su verdadero yo, maldiciéndome, amenazándome a mí y a otros presentes en la sala. Una vez, me insultó usando lo que parecía Latín o Hebreo, e hizo uso de terminología bíblica.

Estaba realmente fascinado y sorprendido por el número de veces que ZoZo se manifestó, a pesar de haberlo hecho en muchos estados y tablas de Ouija diferentes. Siempre terminaba siendo muy desagradable y comentaba libremente acerca de cuanto quería poseer a mis novias y llevarlas al paraíso. Cuando le pregunte donde estaba el paraíso, el deletreó I.N.F.I.E.R.N.O.

Una vez, después de que ZoZo se pusiera extremadamente cruel, entré en mi baño solo para ver a mi hija de un año de edad a punto de ahogarse. Su madre la había dejado sola en la bañera “Solo por un segundo”, y de alguna manera, el grifo del agua se enciendo y empezó a llenar la bañera. Instintivamente, ella llevaba la cara inclinada hacia arriba, y fue cuestión de segundos para que su cara quedara debajo del agua. Al día siguiente, fue hospitalizada por alguna extraña infección interna, y fue puesta en aislamiento por dos semanas mientras los doctores intentaban diagnosticar la enfermedad. Estuvimos a punto de perderla, y fue cuando empecé a sospechar de un ataque demoníaco.