Ellas siempre llegaban juntas. Siempre se reían al mismo tiempo. Siempre lloraban al mismo tiempo.
Pero esa noche, solo una lloraba. La otra… sonreía.
"Cuando una de nosotras muere, la otra lo siente. Pero yo no sentí nada."
En el camerino encontraron dos juegos de maquillaje. Uno intacto. Uno con las huellas de dedos que no eran de ninguna de las dos.
La gemela sobreviviente dice que todavía escucha pasos en su mismo ritmo. Que todavía siente el peso en el lado derecho de la cama. Que cuando se mira al espejo… ve dos.