Tenía un puesto al final de la feria. Una cajita de madera llena de dientes. Los vendía a cambio de secretos.
No dinero. Secretos.
"Te doy uno tuyo que no sabés que tenés."
Los que compraron dicen que esa noche soñaron con una boca que no era la suya. Que masticaron algo que no era comida.
Que al despertar… faltaba uno.