Tenía el cuerpo completo tatuado. Mapas, rostros, fechas. Cada tatuaje era una historia.
Pero había uno en la espalda que nadie había hecho. Que aparecía y desaparecía. Que a veces mostraba una cara diferente.
"Esa cara me mira desde adentro. Lleva años queriendo salir."
El último tatuaje que le vieron era en el cuello: una fecha. La de ayer.